El poder de la Chancla me educó. Gracias a ella ahora soy un hombre de bien. Cuando hacía algo malo, mi madre apuntaba y atinaba hasta que la sentía en mi cuerpo. Ya no lo volvía a hacer más.
El poder de la Chancla me educó. Gracias a ella ahora soy un hombre de bien. Cuando hacía algo malo, mi madre apuntaba y atinaba hasta que la sentía en mi cuerpo. Ya no lo volvía a hacer más.